La producción económica mundial se ha triplicado con creces desde los años 90. Sin embargo, una gran parte de los ingresos que le corresponde a la mitad más pobre de la humanidad apenas ha cambiado en dicho periodo. La desigualdad dentro de los países como entre ellos se deben a varios factores como: ingresos económicos, localización geográfica, género, edad, origen étnico, discapacidad, orientación sexual, clase social, etc.  

Según la (ONU,2016) “publicó un gráfico en el que se presentaba la distribución del ingreso mundial por quintiles, cuya imagen, semejante a una "copa de champán", se convirtió en un símbolo de las diferencias entre ricos y pobres. Casi 30 años después, la porción de los ingresos que recibe el 20 % más pobre de la población sigue siendo inferior al 2 %, mientras que la porción que recibe el 1 % más rico ha crecido del 18% en 1990 al 22 % en 2016. El umbral de esta última categoría asciende a alrededor de 32.000 dólares.”



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